12/1/15

13 cosas que la gente ‘mentalmente fuerte’ no hace




Fortalecer tu mente te ayudará a alcanzar tus objetivos, todos tenemos la capacidad de ser mentalmente fuerte y alcanzar todo lo que nos propongamos en la vida,  ya sea convertirse en una persona más paciente o llegar a ser un atleta de élite, lo que tu quieras, lo puedes alcanzar, pero para ello debes identificar los obstáculos, y esto lo encuentras a través de la practica (ejercicios), que te ayuden a dar lo mejor de ti.


La construcción del músculo mental requiere trabajo duro, dedicación y  mucho ejercicio. Además de adoptar hábitos saludables, también es indispensable evitar las conductas nocivas, como los pensamientos negativos, un comportamiento contraproducente y las emociones autodestructivas.

Ahí van 13 cosas que las personas mentalmente fuertes no hacen, según el Huffingtonpost:

1. Perder el tiempo autocompadeciéndose

La mayoría de los problemas y preocupaciones de la vida son inevitables, pero sentir pena por uno mismo es una elección. Ya sea por la dificultad de llegar a fin de mes o por algún problema de salud inexplicable, la autocompasión no arreglará tus problemas. Si eres propenso a sentir pena por ti mismo cuando las cosas se complican, entrena el cerebro para cambiar la autocompasión por la gratitud. Las personas mentalmente fuertes no malgastan tiempo y energía dándole vueltas al problema. En su lugar, se centran en buscar una solución.

2. Abandonar sus fuerzas

Culpar a otras personas de nuestros problemas y circunstancias puede resultar tentador. Al pensar cosas como “Mi suegra me amarga” o “Mi jefe me hace sentir mal” nos estamos dando por vencidos. Recupera tus fuerzas aceptando toda la responsabilidad de lo que piensas, sientes y haces. Encontrar el poder y la fuerza en uno mismo es un componente esencial para fortalecer la mente y llevar el tipo de vida que quieres.

3. Huir del cambio

Aunque nos sintamos más seguros en nuestra zona de confort, si esquivamos los nuevos retos no podremos llevar una vida plena y enriquecedora. Aprender a reconocer que evitas el cambio por la incomodidad de hacer algo nuevo puede ser el primer paso de un largo camino en busca de una vida mejor. Cuanto más te esfuerces por tolerar las molestias asociadas al cambio -ya sea por empezar un trabajo nuevo o por romper una relación poco sana-, más confiarás en tu capacidad para controlar el futuro.

4. Gastar energía en cosas que no pueden controlar

A veces nos preocupamos por todo. En lugar de concentrarnos en prepararnos para la tormenta, perdemos energía deseando que no llegue. Si invirtiéramos la misma energía en las cosas sobre las que tenemos control, estaríamos mucho mejor preparados para lo que nos depare la vida. Piensa en las veces en que has estado tentado de preocuparte por cosas que no puedes controlar -como las decisiones de otras personas o el comportamiento de tus competidores- y dedica esa energía para hacer algo más productivo.

5. Preocuparse por complacer a los demás

Mucha gente dice: “No me importa lo que piensen los demás”, pero a menudo es un mecanismo de defensa para escudarse del daño y el dolor asociados al rechazo. Los complacientes son de todo tipo. A veces se ven de lejos y otras veces tienen demasiado miedo a enfadar a los demás. Hacer y decir cosas que pueden no gustar requiere coraje, pero para llevar una vida auténtica hay que vivir de acuerdo con tus valores, aunque tus elecciones no sean populares.

6. Miedo a correr riesgos calculados

Cada día tomamos decenas (o cientos) de decisiones sin dedicar mucho tiempo a considerar los riesgos que estamos corriendo. Por ejemplo, ponerse casco al montar en bici o meterse en una hipoteca son decisiones basadas en nuestras emociones, no en el nivel de riesgo real. Tomar decisiones basadas en el miedo no es una buena forma de calcular el riesgo. Las emociones a menudo son irracionales y poco fiables. No puedes llegar a ser extraordinario sin correr riesgos, y aprender a calcular bien el riesgo es una forma de tomar mejores decisiones.

7. Vivir en el pasado

Aunque reflexionar sobre el pasado y aprender de él es útil para fortalecer la mente, dar demasiadas vueltas a las cosas puede ser perjudicial. Quedarse en paz con el pasado para poder vivir el presente y planear el futuro puede ser duro, sobre todo si has pasado muchas desgracias, pero es un paso necesario para dar lo mejor de ti.

8. Cometer los mismos errores una y otra vez

Estaría bien aprender de cada error y asegurarnos de que no vuelvan a repetirse. Pero la realidad es que tendemos a cometer los mismos errores. Aprender de ellos requiere humildad y voluntad para buscar nuevas estrategias y ser mejor persona. Las personas mentalmente fuertes no esconden sus errores o buscan excusas, sino que los utilizan como oportunidades para crecer.

9. Molestarse por el éxito de otras personas

Que un compañero consiga un ascenso o que un amigo hable de sus logros puede hacer que sintamos envidia. Aun así, enfadarse por el éxito de otras personas sólo interferirá en tu capacidad para conseguir tus propios logros. Si estás seguro de tus propias posibilidades de éxito, dejarás de envidiar a los demás y te dedicarás a perseguir tus sueños.

10. Rendirse tras una derrota

Es normal sentirse avergonzado, descorazonado y fracasado cuando las cosas no funcionan a la primera. Desde jóvenes, nos enseñan que fracasar es malo, pero es casi imposible lograr el éxito si nunca te equivocas. Las personas mentalmente fuertes ven las derrotas como prueba de que se están esforzando para dar su máximo potencial.

11. Tener miedo a pasar tiempo solo

En el apresurado mundo en el que vivimos, pasar un rato tranquilo a menudo requiere un esfuerzo consciente. Muchas personas evitan el silencio y la soledad porque la falta de actividad les hace sentir incómodos. Sin embargo, el tiempo con uno mismo es esencial para fortalecer la mente. Las personas mentalmente fuertes buscan oportunidades para estar solos con sus pensamientos, reflexionan sobre su progreso y buscan objetivos para el futuro.

12. Sentir que el mundo les debe algo

Es fácil ser consciente de tus derechos. Pero esperar que el mundo -o que la gente- te dé lo que crees que te deben no es una buena estrategia de vida. Si estás ocupado intentando obtener lo que crees que mereces, no te quedará tiempo para ver lo que tienes que dar tú. Todo el mundo posee dones que se pueden compartir, independientemente de si les han tratado de forma justa o no en la vida.

13. Esperar resultados inmediatos

Estaría genial tener todo al alcance de la mano y que bastara con pulsar un botón. Estamos tan acostumbrados al mundo de no hacer cola y no esperar que nuestros cerebros empiezan a creer que todo tiene que ocurrir de forma instantánea. Pero el crecimiento de uno mismo se produce más bien al ritmo de un caracol, no a la velocidad de la luz. Independientemente de si intentas adelgazar o mostrarte más atento, ten en cuenta que no llega más lejos quien más corre. Si sólo esperas resultados inmediatos, te llevarás más de una decepción. Las personas mentalmente fuertes saben que el verdadero cambio requiere tiempo y están dispuestos a esforzarse al máximo por ver los resultados.

La buena noticia es que todo el mundo tiene la capacidad de fortalecer su mente. Pero, para hacerlo, tienes que ser consciente de ti mismo, de los pensamientos, conductas y sentimientos autodestructivos que te impiden aprovechar todo tu potencial. Si observas zonas que necesitan mejorar, realiza ejercicios mentales para crear hábitos sanos y fortalecer el músculo de la mente.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.

22/12/14

Navidad tiempo para reflexionar

Recordemos que la navidad es una época propicia, para reflexionar nuestras acciones, nuestro desempeño y en especial para perdonar, pasar la pagina y así  recociliarnos con nosotros mismo, con la vida y  con los demás, al igual es un tiempo ideal para revisar nuestra maleta espiritual y enfocarnos en un futuro lleno de fe y esperanza. En especial  para compartir, expresar los mejores sentimientos y pensamientos, a través  de la generosidad y  la solidaridad, replantearnos nuevos propósitos, metas personales aun no cumplidas y así  buscar caminos mas claro que nos guíen a lograr lo que queremos.

Tambien es una época para recordar a personas que, si tal vez, ya no están con nosotros pero siguen allí, como escuche ayer en la radio "Las personas no mueren, es el cuerpo el que se desvanece, el alma sigue viva" y mientras, los tengamos presente nunca se habrán ido, no olvidemos que la muerte es lo unico seguro en la vida, y que nadie que te quiere, desea verte triste por eso vive feliz, disfruta esta fechas, abraza a las personas que aun están a tu lado. Y no dejes de soñar todo es posible, siempre he pensado quien deja de soñar nunca sabrá lo que es ser feliz.


Ahora  quiero compartir una historia, que me pareció la ideal para reflexionar en estas fechas, esta con la finalidad de encontrar nuestro balance, paz y bienestar espiritual que bastante falta hace. 

                                                 El secreto de Papa Noel 

    


"Quiero saber cómo, mientras viajas dejando regalos aquí y allá, nunca se terminan. ¿Cómo es, querido Santa, que en tu saco hay suficiente para todas los niños del mundo? Siempre está lleno, nunca se vacía mientras vas de chimenea en chimenea, a casas grandes y pequeñas de país en país. Santa sonrió y contestó: "No me hagas preguntas difíciles. ¿No quieres un juguete?".

Pero el niño dijo que no y Santa pudo ver que él esperaba una respuesta. "Ahora escúchame -le dijo al niño-, mi secreto te hará más triste y más sabio. Lo cierto es que mi saco es mágico. Dentro de él hay millones de juguetes para mi viaje en Nochebuena. Pero a pesar de que visito cada niño no siempre dejo juguetes. En algunos hogares no tienen comida, en otros hay tristeza o están desesperados, y en otros son malos. Algunos son hogares rotos, donde los niños sufren, y los visito, pero ¿qué puedo dejar..? Mi trineo está lleno de cosas alegres, pero para los hogares donde habita la tristeza, los juguetes no son suficiente. Así que en silencio me acerco y beso a cada niño, y rezo con ellos para que reciban la alegría del espíritu de la Navidad, el espíritu que vive en el corazón del niño que no recibe, pero que da. Si Dios escucha y contesta mi oración, cuando regrese el próximo año, lo que encontraré serán hogares llenos de paz y amor. Y niños llenos de luz infinita. Es un trabajo difícil, mi querido amiguito, dejar regalos para algunos y orar por otros. Pero las oraciones son los mejores regalos porque Dios tiene el don de satisfacer cualquier necesidad.

"El resto es que mi saco es mágico. En él nunca faltan el amor y la alegría porque dentro hay oraciones y esperanzas. No sólo juguetes. Mientras más doy, más se llena porque dando es como realizo mis sueños. ¿Y quieres saber algo? Tú también tienes tu propio saco. Contiene tanta magia como el mío y está dentro de ti. Nunca se vacía, está llenito desde el principio de tu vida. Es el centro de la luz y el amor. Es tu corazón. Y si en esta Navidad quieres ayudarme, no te preocupes tanto por los regalos. Abre ese saco que es tu corazoncito y comparte tu alegría, tu amistad, tu dinero, tu amor".

"¡Gracias por el secreto! Tengo que irme", dijo el niño. "Espera. ¿Te servirá lo que has aprendido?", dijo Santa. Por un momento el niño se detuvo, tocó su corazón y, simplemente, dijo: "Sí".

                 


¡Feliz Navidad, para ti y para los tuyos!